Aún el tiempo

Aunque al tiempo lo concebimos de manera cruel, es perfecto y delicioso.

Libre

La libertad absoluta y verdadera sólo podrá existir precedida por un momento de caos vertiginoso.

Pausa

Repentinamente percibí que el living estaba en completo silencio. Entonces cerré el libro, puse un disco de jazz y me encendí un cigarrillo mientras esperaba que hierva el agua para hacerme un té.
Cuando estaba listo el té, deje el cigarrillo reposando en el cenicero y retome la lectura.

Recuerdo no

No recuerdo si te soñé
o si te pensé despierto.

Distracción

Distracción total.
Destrucción total.
Somos una manada de bichos infelices sumergidos en nuestras propias rutinas. Observando nuestros propios ombligos. Algunos aparentando ver el ombligo de otro para sentirse, falsamente, menos infelices.
La vida que nos obligamos a mantener es una mentira hiperreal. Una ilusión que al final del trayecto no nos dejará nada. Es inevitable. Todo sucumbe ante la nada. No hay escapatoria aparente de eso.
La liberación esta afuera. Afuera de esta ilusión. La cuestión es cómo escapar. Entregarse al inconsciente animal tal vez. Romper quizás con nuestras propias estructuras que verdaderamente son ajenas pero creemos que son nuestras. Entregarnos a la nada para tener la posibilidad de estar más cerca de todo.
No sé.
Creo que no sé.
Creo que debo dejar de pensar para no enloquecer.
A menos que la locura sea la verdadera vía de escape.

Reflexión sobre las imágenes

Que tristeza que te abandonen los ojos. Dejar de consumir imágenes. Que aburrida que se volvería la vida siendo solo sonido.
Al menos creo que quedaría la imaginación como recurso para ilustrar los sonidos que seguiríamos consumiendo.
Parece como si de esos ojos que se están apagando salieran lágrimas de tristeza. Hasta la fisonomía del rostro cambia levemente cuando los ojos se apagan.

El embotellamiento es tan atroz que no puedo dejar de observar al que no observa ni siquiera ve.
Acaba de arrastrarme hacia un mundo oscuro, negro, vacío, visualmente silencioso.
Su ceguera me trajo, paradójicamente, una imagen. Una imagen quieta, estática. Imaginarme que no podría ni siquiera escribir esta superficial reflexión ni poder leerla. Releerme. Solo podría escucharme.

Si una imagen vale más que mil palabras, tal como nos dice el refrán, cuánto valdría un video que son 24 imágenes por segundo (incluso puede ser más)? Cuánto tiempo consumimos una imagen estática? Cuánto tiempo contemplamos una pantalla con imágenes en movimiento.

Altocontraste

Están sentados en una esquina hablando de cualquier cosa. Cosas superficiales.
Ella gusta un montón de él. Se le nota en cómo lo mira, en su postura al sentarse junto a él, al rosar su brazo con el de su acompañante.
Él se hace el frío e indiferente, pero en su postura se nota la inclinación.

Están sentados en la puerta de un edificio.

Besos, los primeros, suaves, con caricias. Tanteadose en las caricias. Conociéndose más. Reconociéndose.

Una ventanas más allá, a mi izquierda, una pareja discute sobre algunas cuestiones cotidianas.

Se despiden con un largo beso y ella monta su bici en dirección contraria a él.

Que triste!

Escrache mutuo

Pispeando una pantalla ajena en el subterráneo, me percato que un pasajero escribe en una red social sobre alguien que estaba pispeando su pantalla, que era yo. Entonces inmediatamente comienzo a hacer lo mismo y escribir sobre él. El que no quiere ser pispeado.
Paspado.

Mis días

Intento ponerle buena onda a mis días, pero se hace todo tan pesado que lo único que deseo es entregarme con una fuerte sinceridad suicida a la depresión, muerte y destrucción.

Besos soñados

Me quedé soñando que varias chicas deseaban besarme. Era como una especie de evento que yo había organizado con mucho perfil bajo. El evento era en un lugar parecido a la casa de mi abuela. Yo, extrañamente, tenía un perfil muy bajo. No introvertido, pero es como que "estaba en la mía". Si buscaban conversación conmigo la iban a encontrar, pero yo no la iniciaba.
Empiezan a acercarse grupos de chicas. Palabras van, palabras vienen, me doy cuenta que ambas me estaban tirando onda. Una más que la otra. Me terminan agarrando y besando desaforadamente de a una por vez. Nunca de solapaban.
Alguien ajeno interrumpe la escena por algún motivo abruptamente, aunque no era por un motivo muy importante. Entro a una habitación a escuchar a una banda en vivo. La musica era bailable, electrónica y lisergica. Comencé a sentirme liviano, como si flotase. Como si hubiese ingerido alguna sustancia alucinógena. No había ingerido nada. Era la primera vez que me ocurría de estar así de borracho sin beber alcohol ni haber consumido alguna otra sustancia. Ni siquiera fumaba aquí.
Allí, en aquella habitación se me acercan dos chicas más con una caja llena de objetos con los cuales nos pusimos a jugar. Proyectabamos la sombra y los reflejos de cada objeto sobre unas paredes blancas. Empezó a rodearnos más personas para ver lo que estábamos haciendo. Estas dos chicas estaban sorprendidas de lo que habíamos podido lograr con solo un puñado de objetos y una lampara común y corriente.
Las dos chicas con las que me había besado anteriormente estaban convertidas ahora como espectadoras. Notaba en su mirada el deseo. 
Me aparto un momento del juego. Buscaba bajar y volver un poco a la soledad que me desconecta de la inconsciencia de lo hiperreal y me conecta con la conciencia de lo verdaderamente real.
Cuando me estaba retirando de la ronda que se había formado a nuestro alrededor, se acerca una de las chicas con las que hacíamos ese espontáneo espectáculo visual y entre adulaciones me da un beso en la boca.
Me gustó, pero me alejé. Estaba realmente cansado del vértigo.
Cuando me alejé bastante de la ronda, decidí recostarme en el pasto. Cerré los ojos.
Luego de un rato de meditación, que habrá durado mucho menos tiempo del que a mi me pareció, siento que me besan nuevamente. Abro los ojos y veo a una de las dos primeras chicas. Los besos empezaron siendo tiernos y luego se pusieron muy fuertes y calientes. Yo, desde abajo, la veía al revés. Me estaba besando con la cabeza al revés. Parece que eso la estimulaba, ya que se había puesto más fogoza.
Al cabo de un rato, paramos, charlamos un poco, no recuerdo bien sobre qué (creo que sobre el momento audiovisual que se había generado minutos atrás) y noto que había escrito mi nombre en un pedazo de cartón adornado con un corazón. Me pareció muy tierno. Pero no quería darle falsas expectativas.

Luego de un rato, las bandas terminan sus shows y la fiesta se va desmantelando. De a poco. Veo como la gente cansada comienza a retirarse.
Se me acerca la última chica a volver a besarme, esta vez con motivos de despedida, añorando un futuro posible encuentro.
La saludo y me despierto. Me quedé dormido sobre el pasto mientras escuchaba música.

Micro escena

Luego de tomar unos apuntes para una nueva escena de mi próxima película, termino lo que queda del espeso y frío café que reposa en una tacita blanca descartable, y reclino la butaca. Desde que en los viajes empezaron a anunciar las paradas en voz alta, duermo más tranquilo, sin temor a pasarme de mi destino.

Ecos del incienso

La línea A de subterráneo de buenos aires llega a la estación terminal. Al descender del vagón lleno de pasajeros anodinos en hora pico, sobre el andén percibo que hay unos hombres vestidos con trajes negros, lentes negros y audífonos negros, que están esperando parados en diferentes partes del lugar. No suben al tren recién llegado, sólo observan a la gente pasar. Como si buscaran a alguien.
Al día siguiente lo mismo. Otros hombres de negro pero con la misma actitud observadora.
Los miro profundamente con la intención inútil de "sacarles la ficha".
Al otro día nuevamente sucede lo mismo.
Hoy ya no los veo. Son parte del paisaje. Son parte del decorado de mi rutina. Me convertí en un ser anodino también.
La paranoia se detiene.

Recuerdos del futuro

Un deja vu sería un recuerdo del futuro? Tal vez el futuro solo se puede percibir en sueños.
En ese caso, el futuro existiría, pero éste solo puede vivirse mientras se está dormido.
Dormir seria como viajar en el tiempo entonces?

Año nuevo

El día de mi año nuevo número 36 me empujaron a un barranco oscuro y profundo.

Mientras tanto en el subterráneo

Yo escribo acá.
Tu escribes en whatsapp.
Ella mira una película de los noventas.
Dos chicos conversan en voz alta sobre sus rutinas.
Frente a mi, dos chicos y una chica también están hipnotizados mirando una pantalla.
Al lado de la mujer que mira la película, hay otra conversando por whatsapp.
Tu, que escribías a mi lado, cedes el asiento a una niña que llora intermitentemente.
Un muchacho duerme parado.

Todos con caras serias.
El viaje es un velorio en vida.
Todos vamos al matadero.

El otro sueño

Era una especie de manifestación.
Había una gente amontonada.
No parecía una manifestación.
Era más parecido a gente amontonada en la calle en hora pico, buscando llegar a sus diferentes trabajos con sus andares pesados y lentos.
La cámara se acerca a dos hombres. Uno se llamaba Carlos, tomaba una lata de coca-cola y el de su lado, Juan, tomaba desde una lata de coca-cola cortada a la mitad, fernet.
Juan le confiesa con tristeza a Carlos que tiene miedo que su familia se entere que bebe alcohol a escondidas. No quiere que se preocupen, pero es la única forma que tiene de soportar la rutina. Carlos le dice que ya se terminó el fernet que deje la lata por ahí y no se preocupe. Pero Juan le responde que justamente ese es el problema, que el fernet se terminó pero no quiere soltar la lata.

La otra pesadilla

Hoy desperté a las 5.45, una hora antes que lo normal, aunque aún no lo sabía.
Me desperté y lo primero que pensé y me pregunté, fue si estaba soñando. Me dio la sensación que había despertado de un largo sueño con Buenos Aires y seguía en Barcelona. Por un instante esa sensación fue lo real para mi. Pensaba que tal vez había tenido otra de esas pesadillas que tenía frecuentemente allá. Sueños recurrentes, densos, absurdamente perturbadores. Algunos hasta incluían parálisis del sueño dentro del sueño.
Mientras mi confusión se disipaba, aún seguía sentado en la cama. Me levanté fui al baño. Pensaba que era raro percibir que la rutina es un sueño y de la vigilia verdadera poco sé o poco siento.
Tal vez los intentos por alejarme de la realidad están dando sus frutos.
Miré el reloj y por suerte faltaba un rato aún para despertarme "oficialmente", por lo que decidí volver a sumergirme en la oniria.
En 5 minutos soñé una situación en tercera persona.
Por suerte no estaba incluido, era la historia de otro, los problemas de otro que yo sólo observaba como espectador, como mirando la escena de una película. (Ver el otro sueño).

"Por suerte" ya estoy nuevamente en la supuesta vigilia. Entregado a la "realidad". Yendo a ahogarme en la rutina mientras escribo esto.

Sib títul

La rutina te mata la cabeza.
Odio la vigilia.
Quisiera abandonar todo y entregarme a la salvaje e inesperada oniria.
Las palabras no alcanzan.
Están vacías.
No puedo describir cuánto me quita el aliento el simple hecho de pensarte.

Adultoadulterado

Soy un viejo viviendo la vida de algún adolescente. Un adolescente que no fui yo en mi juventud. Como un personaje.
Que significa ser adulto?
Soy un niño aún?
O un viejo aniñado?
Esta bien vivir así?
O estoy fuera de la norma?
Cómo saberlo?
Quién me lo puede aclarar?
Algún humano dentro de la normalidad que este leyendo esto, me podría ayudar?

Había una vez

Una vez tuve un sueño.
Uno de esos
que se olvidan rápidamente,
al despertar.